la imperfeccion es poderosa

La imperfección es poderosa

Te quiero preguntar cómo respondes a la clásica pregunta de ‘¿cómo estás?’. Es una pregunta habitual en el trabajo, entre amigos, en casa, tanto con personas conocidas como desconocidas. Quiero compartir contigo mis reflexiones personales.

Me doy cuenta de que hasta hace bien poquito automatizaba la respuesta y a la pregunta ‘¿cómo estás?’ le soltaba como respuesta ‘estoy bien’. Ahora siento que era una respuesta de tarifa plana, que últimamente ya me molesta dar. Reconozco que hasta ahora me ha resultado más fácil ocultarme tras la respuesta ‘estoy bien’. Decía estoy bien y además pasaba la pelota a la otra persona preguntándole ‘¿y tu?’ para desviar el foco de atención. Es una fórmula de rebote que me permitía evitar sentir y estar con las emociones que realmente me invadían, emociones duras.

La verdad, así te lo digo. Desde que tuve el accidente de moto inesperado y chocante no estoy tan bien como en otros momentos de mi vida. Quiero decirlo así de claro. Quiero ser honesta contigo y conmigo misma. Y no estar bien, está bien. Es un acto sincero y honesto que muestra mi parte más humana y frágil. Y me gusta mostrar mi lado más vulnerable.

Ser vulnerable no significa ser débil. Ser vulnerable es aceptar las emociones que están en ti, incluso cuando son sentimientos duros y difíciles. Es mostrarte tal y como estás y eres, sin máscaras ni pantallas. Es dejarte ver para que los demás te vean.

¿Qué es ser vulnerable? Me encanta la definición que da la doctora Brene Brown, PHD y experta en el tema. Ella define la vulnerabilidad como ‘la raíz de la valentía’. Atreverte a ser tú mismo, a desnudarte ante los demás, es el primer paso para ser feliz, sentirte pleno y aceptar que mereces lo mejor.

Saber pedir ayuda, saber perdonar y mostrar tus inseguridades y miedos no te hace más débil. El efecto es todo lo contrario: ser vulnerable te hace más humano, más cercano y más poderoso. Ser imperfecto y reconocerlo es poderoso. Es un acto de valientes.

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por estar aquí.

Esta entrada tiene 3 comentarios

  1. ¡Genial reflexión Silvia! Comparto al 100%

    1. ¡Muchísimas gracias por tus palabras, Núria!

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