carta silvia bueso

¡Joder! Pá lante con la vida

Parar no es una opción para mí, aunque te confieso que a menudo tengo ganas de bajar los brazos y soltar esta fatigosa intensidad que hace 3 meses me acompaña como madre, esposa, hija, emprendedora y capitana de ‘El arte de pedir’.

Esta mezcla de chute de vida y agotamiento me lleva a pensar que seguramente mi mente y mi corazón hablan lenguajes distintos y también complementarios.

Mi infatigable mente me dice que he de seguir a pie del cañón, apoyando a mi comunidad y peleando con uñas y dientes para resurgir de las tinieblas y seguir siendo ejemplo e inspiración para que otrxs -como mis hijos, con mujeres con mucho power y profesionales al frente de negocios, comercios y empresas que necesitan un buen empujón para levantarse cada día- luchen por sus sueños.

En cambio, mi corazón habla otro lenguaje. A veces me siento acompañada y en tantas otras ocasiones me siento sola y agotada de tanto remar contra corriente, para sortear las inmensas olas de esta tormenta perfecta. Surfeo la vida como mejor puedo y lo hago sin tener pajolera idea de cómo será mi vida una vez la tormenta amaine. Cada día tomo mi tabla de surf. Cada día las olas son nuevas para mí. Cada día la corriente me sorprende y me lleva hacia destinos que no estaban en mi ruta.

Leyendo mi libreta de notas, en enero del 2020, escribí 3 palabras que me acompañarían a lo largo de este año redondo. La primera palabra era crecimiento. Después de 4 años de pico y pala para darme a conocer y mostrar mi pasión por mi trabajo, el 2020 era el año de recogida de los frutos. ¡Madre mía! Inicié el curso pisando fuerte, cumpliendo mis objetivos de facturación y sintiendo un subidón que ni te cuento. Mis clientes me venían a buscar sin tener que llamar a su puerta.

¿Quién iba a decir que este subidón se convertiría en un bajón repentino? En un plis-plas, a primeros de marzo, la palabra crecimiento fue sustituida por la palabra decrecimiento. Todos mis proyectos fueron cancelados o congelados. Me dije: joder. Por mi boca solté palabras no tan bonitas. Necesitaba sacar mi rabia, mi frustración y mis miedos.

La segunda palabra que incluía mi libreta del 2020 era fluir. ¡Buf! Me imaginaba el 2020 cumpliendo mis sueños poniéndole menos esfuerzo, menos codos y menos horas de sudor y lágrimas. Te vuelvo a decir, joder. Entre la tabla del surf, las olas inmensas y la imprevisible corriente, he fluido en toda su intensidad y también he currado más que nunca.

Estos últimos meses he hecho estriptis emocional y me he mostrado al desnudo, he trabajado más horas que un reloj, he “webineando” hasta hartar para ayudar a mi gente y sobre todo me estoy vendiendo -hay que ganarse la vida de alguna manera- más que nunca para que me compren menos que nunca. Joder…Soy mujer optimista y sé que todo llegará.

La tercera palabra para el 2020 era expansión. En enero de 2020 me veía haciendo las maletas y cruzando el charco para llevar ‘El arte de pedir’ a muchos rincones de este mundo. Tengo la suerte de hablar 5 idiomas y te prometo que me visualizaba en África, en Estados Unidos, en Europa y en América Latina. En marzo viajaba a México. Te lo digo de nuevo, joder.

Como puedes imaginar bien, las maletas están en el trastero bien guardadas. Seguramente no pisaré un aeropuerto en los próximos meses, aunque te confieso que he expandido mis alas como nunca, mi corazón ha crecido a lo ancho, a lo alto y a lo largo, y ‘El arte de pedir’ se ha metido en los hogares de miles de personas; sin tarjeta de embarque ni aterrizaje.

Para tu sorpresa y la mía, crecimiento, fluir y expandir siguen siendo las 3 palabras del 2020. He crecido de narices, con un par, y me llevo aprendizajes brutales como reconocer a la luchadora que llevo dentro, celebrar mis ganas contagiosas de alcanzar mis metas y mi destape emocional; como mujer imperfectamente perfecta que soy.

He fluido en modo ‘be water, my friend’ y esta tormenta perfecta me está enseñando que tengo cintura para sortear las piedras que encuentro en mi camino.

Además he lograr, a través de decisiones valientes, que todas las actividades de ‘El arte de pedir’ estén disponibles en formato virtual, he integrado mi base de datos en una sola plataforma y he parido mi primer curso online de iniciación a ‘El arte de pedir’. Estas decisiones, tomadas con mi mente y corazón, están marcando mi porvenir, mi mañana y la proyección y expansión de ‘El arte de pedir’ a escala global.

Te lo digo de nuevo: ¡Joder! Pá lante con la vida.

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Silvia Bueso

Soy conferenciante, formadora y coach, experta en ‘El arte de pedir’. Te enseño a pedir y conseguir tus objetivos, sin tener que pedir. Despierto la magia de pedirólogos en potencia con mis artículos, talleres y conferencias.

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